He aprendido a relativizar y a pensar constantemente qué podemos hacer para que nuestro impacto en la sociedad sea positivo

Enric Mas de Cereceda tiene 56 años y es responsable de ventas y acuerdos. Ha sido voluntario en el proyecto Referentes de Punt de Referència.

¿Qué es Punt de Referència para ti?
Es mi manera de devolverle al mundo la buena suerte que he tenido. Tengo una familia, salud, formación, un hogar y un trabajo… Y así quiero luchar por un mundo más justo y solidario.

¿Cómo conociste Punt de Referència?
Òmnium Cultural de Sant Cugat organizó una presentación en la que Punt de Referència explicó sus proyectos.

¿Qué te ha aportado vincularte a Punt de Referència?
La solidez de sus proyectos y su acompañamiento continuo y cercano me han ayudado.

¿A través de qué programa has estado vinculado a Punt de Referència?
Durante un año colaboré en el programa Referentes como mentor de un joven migrante. Nos veíamos una vez a la semana y establecimos un vínculo muy fuerte. En los encuentros intentaba darle apoyo y acompañamiento, pero haciendo que el joven actuara y decidiera con autonomía. Intenté ayudarle a conocer nuestra cultura, acompañarlo a crear vínculos, a participar en entidades locales, a mejorar el idioma, a encontrar lugares, a hacer deporte, a estudiar, en cuestiones médicas, entre otras cosas.

Al año siguiente, toda la familia participamos en el programa Acull. Un proyecto muy potente en el que durante nueve meses el joven vivió en casa como un miembro más de la familia. Lo acogimos y lo acompañamos en su formación y en la búsqueda de trabajo, siempre con la ayuda y coordinación de Punt de Referència.

¿Cómo ha sido la experiencia para ti?
La experiencia en el proyecto Referentes ha sido fantástica. Se podría decir que el vínculo no desaparece y que algo nos une para siempre. Volveré, seguro. Ahora estoy implicado en otro proyecto social en Sant Cugat, pero los proyectos de Punt de Referència y la dinámica que impulsan sus coordinadoras me hacen pensar que volveré. En cuanto al proyecto Acull, todos los miembros de la familia han vivido la experiencia intensamente. Mis hijos y mi pareja han sido clave. Todo el mundo ha tenido una relación especial con el joven y cada persona ha aportado lo que ha podido para que se sintiera parte de la familia.

¿Recomendarías a otras personas que se vincularan a Punt de Referència?
Totalmente recomendable. Estos proyectos te hacen tocar de pies en el suelo. Hacen que todo sea relativo y que cualquier cosa que nos enfada o nos incomoda sea una tontería si la comparas con la situación de estos jóvenes.

Hay que defender los derechos humanos de todas las personas y desmontar cualquier argumento manipulador de la extrema derecha.

Nos encontramos en un contexto de auge de la extrema derecha y de discursos de odio hacia colectivos en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo el colectivo de jóvenes migrantes. ¿Cuál consideras que debe ser el papel de la sociedad civil en este contexto?
La sociedad debe ser contundente frente a estos discursos de odio y actuar con determinación. Solo con el ejemplo haremos que las cosas cambien y que quienes nos rodean entiendan que desde la queja y la resignación no cambiaremos nada. Hay que defender los derechos humanos de todas las personas y desmontar cualquier argumento manipulador de la extrema derecha.

Estamos impulsando una campaña para sumar nuevas personas socias a Punt de Referència. ¿Por qué es importante que la gente se haga socia de la entidad?
El apoyo económico de los socios es necesario, ya que las ayudas que recibe el Tercer Sector son insuficientes. Aún estamos lejos de un sistema que financie correctamente los proyectos a medio y largo plazo en estas cuestiones sociales. Por lo tanto, hacerse socio es determinante para la continuidad y consolidación de entidades como Punt de Referència.

¿Qué te gustaría decir como aprendizaje o lección para cerrar esta entrevista?
Estar solo en un país lejano y con costumbres diferentes debe de ser lo más duro del mundo, y más aún si una parte de la sociedad no te acepta y te lo pone difícil. He aprendido a relativizar al máximo cualquier “problema” de mi día a día y a pensar constantemente qué podemos hacer para que nuestro impacto en la sociedad sea positivo.

Ayúdanos a acompañar las vidas de los jóvenes sin red de apoyo.
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